mayo 2006

Deja vu… otra vez

Capt6b763aaf888f4931804fdac625c5a5eeastrVean bien esta foto que refleja el cuadrangular de Morgan Ensberg en el segundo inning. Fue la única carrera que los Astros ligaron contra los Nacionales de Washington, en el que la anémica ofensiva sideral nuevamente no pudo acompañar una estelar actuación del lanzador abridor, en esta ocasión Roy Oswalt. Brad Lidge siguió con sus interminables dilemas en el morrito, en un fatídico octavo inning en el cual los capitalinos se despegaron, anotando cuatro rayitas, para marcar el resultado final de 5-1.

La historia vuelve a repetirse: Oswalt lanzó siete tremendas entradas, en las que apenas concedió una carrera y dos hits, ponchando a siete. El caso es que la película se vio nuevamente, con una total sequía con los maderos, que solamente pudieron ligar tres imparables. La constante en este equipo el año pasado aparece una vez más.

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La diferencia de estos Astros con el equipo del 2005 es, además de la presencia de Roger Clemens, un cerrador impenetrable. Pero este no es el caso. Lidge apareció en el octavo, tambaleando, sin dirección, y cayendo en picada. Tres carreras en igual número de indiscutibles, incluyendo sencillo de Daryle Ward, quien está dispuesto a vengarse de la que fuera su organización pocos años atrás, y doble de Alfonso Soriano; además de un costosísimo wild pitch.

La paciencia se está agotando, y el tiempo no perdona. Los últimos dos años nos han dado a entender que no se puede dejar de creer en los Astros a la ligera; pero en el béisbol, la paciencia es un arte muy difícil de cultivar.

Sin apoyo

Capt245bf25f15534792b9da5e6057a7a6bbastrEl resultado de hoy es especialmente frustrante, ya que a pesar de la sobresaliente labor en el montículo de Fernando Nieve, los Astros no pudieron ligar los batazos oportunos; y los Nacionales de Washington al final se alzaron con el triunfo con score de 4 carreras a 1.

Nieve mostró muy buen material, pintando de ceros la pizarra hasta el quinto episodio, cuando Damian Jackson disparó jonrón hacia el left. A pesar que Morgan Ensberg igualmente la volara por encima de la cerca por décima quinta ocasión este año, fue poco lo que el resto de sus compañeros pudieron hacer ante los envios de Ramón Ortiz, quien solo admitiera una carrera en siete entradas de labor. Gary  Majewski y Chad Cordero hicieron el resto desde el bullpen.

Al final Nieve concedió par de carreras con tres hits y ponchó a dos; pero el hecho que la ofensiva de Houston no pudo remontar la cuesta durante su aparición, lo marcó para obtener su tercera derrota de la campaña, contra apenas un triunfo. La reaparición de Russ Springer luego de haber cumplido su sentencia por el pelotazo propinado a Barry Bonds fue amarga: cuadrangulares de  Daryle Ward y Alfonso Soriano fueron el seguro que Washington necesitaba para afianzar la victoria.

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Los Astros en definitiva dejaron 6 hombres esperando remolque, y no tuvieron mayores oportunidades de detonar una rebelión. Un contraste muy fuerte con lo vivido ayer; la falta de apoyo a Nieve es la nota más amarga de esta noche capitalina, que como buen juego de pelota en fin, se vivió en 2 horas y 8 minutos.

Buen inicio

Capt55b28ce1f0484d41bfaa3a0d89539da5astrBuen inicio para los Astros en la carretera, y de verdad que lo necesitan, después de la dispar serie en casa: una contundente paliza 10-3 ante los Nacionales de Washington; impulsados, una vez más, por potente bateo.

Willy Taveras se fue de 5-3; Craig Biggio de 5-4 con tres impulsadas; y Lance Berkman bateó un soberbio estacazo de dos anotaciones en el primer episodio; dándole un espaldarazo a Wandy Rodríguez, quien vuelve a la buena forma permitiendo apenas tres carreras en seis entradas de labor; y el bullpen volvió a ser nuevamente un pilar estable, con muy buenas actuaciones de Dave
Borkowski, Trever Miller (aunque suene raro decirlo) y Dan Wheeler, quienes lanzaron un episodio en blanco cada uno.

Zach Day no pudo controlar al bateo de los Astros durante los 3.2 episodios en los que actuó, saliendo luego con una dolencia en su brazo; no obstante, sin duda es un buen comienzo, que se necesita para disipar tantas dudas alrededor de los espaciales; y ver si se le pone un punto final a los malos ratos.

Capt62bcfb19c5cb4545998fbd515d500a1crangLa estupenda labor en el montículo por parte de Taylor Buchholz, completando el primer juego completo con blanqueo para un novato del equipo de Houston desde que Kirk Saarloos lo obtuviera el 25 de julio de 2002, fue el colofón de los primeros tres juegos en la Lone Star Series de esta temporada entre Astros y Rangers, en lo que fue sin duda un microcosmos de las fortalezas y debilidades de la escuadra sideral.

El viernes, Roy Oswalt concedió tres carreras esparcidas durante seis entradas y un tercio de labor; y se necesitaba la reacción ofensiva que al final llegó en el octavo, impulsada con doble barrebases de Adam Everett. Brad Lidge tuvo la oportunidad de regresar al rol de cerrador; y aunque un sencillo de Gary Matthews Jr. podía indicar nuevamente problemas para el lanzador que ha estado luchando contra fuertes inconsistencias toda esta temporada, ponches consecutivos a Michael Young y Mark Teixeira, junto con un elevado de Hank Blalock, calmaron la situación en un juego que concluyó 5-3 a favor de los Astros.

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Al día siguiente, fue una nueva lucha para Andy Pettitte, quien no ha podido de un todo recuperar la forma que alguna vez llegó a tener. Mientras Kevin Millwood amarró a la ofensiva de Houston, Pettitte se veía con bases llenas en cada episodio; para un total de 5 carreras permitidas en 6 innings. Millwood y los relevistas Ron Mahey y C.J. Wilson se combinaron para el blanqueo con pizarra definitiva de 6-0. Millwood nunca dejó que un corredor avanzara más allá de la inicial.

Pero el domingo, pudo ser suficiente para calmar la ansiedad dejada por el resultado adverso de anoche; al ver que Buchholz pudo sacudirse su racha adversa de las últimas dos salidas y colgar nueve ceros en la pizarra, maniatando a los Rangers de modo tal que solamente pudieron ligar seis hits para un score final de 5-0. Morgan Ensberg y Jason Lane proporcionaron los fuegos artificiales de la fiesta con sendos cuadrangulares productores de dos carreras cada uno en el sexto y octavo episodios, respectivamente.

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"Si salimos de esta y jugamos bien, lo llamaré una fase", le declaró Phil Garner a mlb.com. "Si no podemos hacerlo mejor, entonces no sabré a dónde iremos a parar. Ciertamente no hemos jugado buena defensa, no hemos bateado ni hemos pitcheado bien. Y eso es en todo el lineup de arriba abajo".

Ojalá este sea el fin de tal fase, y será duro demostrarlo, con paradas en Washington, Pittsburgh y
San Luis.

Astros babes

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Hay miles de usuarios en astros.com; y cada quien lo usa de acuerdo a su conveniencia. Mucha gente lo usa para compartir sus sentimientos sobre el equipo; para eso están los message boards. Pero algunos van más allá, y luego de unir sus intereses, pues hasta se juntan en grupos y acuden a los encuentros.

Un día, Shannon LaFon, habitante de Houston y fanática de los Astros desde el día que su novio la llevó al Minute Maid, sin que ella estuviera muy convencida. Pero le gustó tanto la experiencia que decidió seguir al equipo.

?Creo que fue la emoción de que todo puede cambiar en un segundo?, cuenta LaFon sobre lo que más le llamó la atención. ?Estás viendo un partido y en una fracción de segundo el panorama es distinto. Eso me atrapó y no me dejó ir?.

Tanto fue su interés por los Astros y por su jugador favorito, Lance Berkman, que empezó a interesarse al punto que, como ella cuenta, ?mi novio alardea que yo sé más de béisbol que él?. En una de esas tantas visitas a astros.com, empezó a bromear junto con otros usuarios sobre como el equipo necesitaba unas cheerleaders.

Y así la idea se formó de cómo un grupo de chicas podían ir juntas a los encuentros al menos una vez por semana; y lo interesante es ver no solamente a féminas hablando de béisbol y ligando por su equipo, sino lo variado y heterogéneo de sus integrantes. Desde oficinistas hasta oficiales de policía.

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?Yo veo la telenovela del béisbol desarrollarse en cada juego?, dice Katie Glade, representante de cuentas para una compañía de servicios financieros. Ella es una fanática de Brad Lidge, y por lo tanto se adjudicó el nombre de Lidgebabe. Cada una de ellas se ha atribuido ese adjetivo con el apellido de cada uno de los peloteros. Se han hecho franelas que las uniforman cuando acuden juntas al estadio.

?Mis padres nacieron en Waco?, cuenta Lydia Moreno, ?pero a la edad de 6 años, mi abuelo mudó toda la familia a Monterrey, México. Ella regresó a Texas tan pronto como pudo. (..) Mi madre es la razón por la cual yo soy tan fanática de los deportes?.

?Ella siempre ha sido una gran seguidora de los Astros, pero me enganché cuando el novio de mi hermana compró un boleto extra y me llevó con ellos al Astrodome en 1966?.

Lydia hasta se fue temprano de su trabajo un día en 1986 para ver a Mike Scott lanzar lo que se convirtió en un no hit no run en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Se unió al grupo de la misma manera que el resto: a través de astros.com.

El mensaje también le llegó a Melanie Morris, como ella se hace llamar, ingeniera doméstica. Ella se enamoró del béisbol cuando le tocó vivir con su padre durante lo que fue el último año de su vida en 2001. ?Le pregunté como podía gustarle un deporte tan fastidioso; a lo que él me comentó que si lo amabas no era tedioso. Me dio entonces la suficiente curiosidad como para seguirlo, y fíjate tu, me enganché?.

Su padre era un fanático empedernido de los Astros, y entonces era natural que hacia allá fueran sus amores.

Así el grupo de las Astros Babes cada vez ha llamado más la atención, apareciendo incluso en las transmisiones televisivas del equipo a través de Fox Sports Net; haciendo de contraparte amistosa de otro grupo, conformado por hombres, que siguen religiosamente cada salida de Roy Oswalt: los O?s Bros.

Si le preguntan a ellas como ha sido su experiencia como grupo, la respuesta es unánime. ?Ha sido la mejor?, dice Morris. ?Ahora tengo con quien ir a los partidos?. ?Definitivamente iré a más encuentros?, dice Patsy Rawls, quien trabaja en el departamento de compras de una empresa de servicios en Houston.

Este grupo tiene un objetivo definido y el cual se basa en tres simples reglas: Ser mujer, amar a los Astros y quererse divertir.

Y además, quieren romper el estereotipo de la groupie que sólo está en un juego de béisbol para admirar el físico de los peloteros. Bueno, no es que no lo hagan, pero esa no es la razón principal.

?Tenemos fanáticas de los Cardenales copiándonos en San Luis?, dice LaFon. ?Hay chicas que se han acercado y nos dicen que se identifican con nosotras?. ?Los estereotipos se están rompiendo, y aún falta mucho por hacer. Cuando los hombres se dan cuenta que soy una aficionada al béisbol, empiezan a preguntarme cosas para ver si es cierto. Y muchos se asombran. Sí, soy una mujer, y sí, soy una gran fanática?.

Que nadie se atreva a decirles lo contrario.

No se confundan

R476044351Esta pizarra agarró desprevenido a más de un asistente al Parque Minute Maid anoche. Pensaron en un principio que se trataba de los números ofensivos desplegados por los Gigantes de San Francisco en esta serie de tres días en Houston.
Pero no, eran los precios del barril de petróleo. Quien los puede culpar: el bateo de los californianos estuvo tan abultado como la cotización actual del crudo.

Captdef63fa2de2c4db29c9407806be80afcgianLuego de toda la controversia por el pelotazo que Russ Springer propinó a Barry Bonds, el manager de los Gigantes Felipe Alou se mostró molesto por la actitud de los fanáticos al aplaudir de pie tal situación, alegando que eso era un mal ejemplo para los niños asistentes. (De seguro Thomas y Lisa tendrán algo que decir al respecto) Habrá que medir cuál de los dos elementos es peor ejemplo para los infantes, pero bueno, esa es otra historia.

Pero, a pesar que Bonds no estuvo en el lineup abridor, la situación fue la misma: Pitcheo abridor que no estuvo a la altura, falta de bateo, y en fin, unos Astros que se ven en una forma muy distinta a la que demostraron en el arranque de la temporada.

El juego concluyó otra vez con un alto carreraje de un sólo lado: 10-1 a favor de San Francisco. En esta ocasión, Matt Morris hizo de las suyas, llegando a retirar en un pasaje del juego 14 oponentes consecutivos, y en fin, ligó su tercer triunfo del año, con 1 carrera, 3 hits y 4 ponches en ocho entradas de actuación.

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Por su parte, Fernando Nieve fue golpeado desde temprano, repitiendo el patrón de sus jóvenes compañeros Taylor Buchholz y Wandy Rodríguez en esta serie; con siete carreras, seis de ellas limpias  en tres  innings y dos tercios, disparando su promedio de carreras limpias a 5.94.

Ray Durham fue la figura ofensiva para San Francisco en este encuentro de hoy, de 4-3 con 4 carreras remolcadas, incluyendo doble y cuadrangular. El bullpen de Houston, representado por Trever Miller y Dave Borkowski nivelaron las cosas por cierto tiempo, pero ya el daño estaba hecho y Morris no permitió que la ofensiva avanzara mucho. Con todo y eso, Pedro Feliz se encargó de romper la frágil calma impuesta por los relevistas.

Así los Gigantes mantienen su dominio de los Astros, con récord de 5-1 este año; con la mala suerte que contra este equipo tocó la parte más inexperta de la rotación, y muy probablemente hayan caído presas de la intimidación que representa el circo de Bonds. De todos modos, hay muchos ajustes que hacer, y apenas hay 48 horas para hacerlos, antes que Mark Teixeira y los Rangers lleguen al Minute Maid para un episodio más de la serie por la Bota de Plata.

La soledad del Gigante

342xsectionmain_1Tenía todos los indicios de una noche tediosa: La receta del lunes se repitió. Wandy Rodríguez fue apaleado (6 carreras limpias, 10 hits en 3.2 innings), la defensiva de los Astros estuvo poco menos que ineficiente, con tres errores cometidos; y los Gigantes de San Francisco bateaban a placer, en un encuentro que terminó 14-3, asegurando la primera derrota de serie alguna esta temporada para los espaciales en el Parque Minute Maid.

Pero el elemento Bonds estaba ahí. Todos pendientes del slugger.

Y aunque no se fue de jonrón en esta ocasión tampoco, hubo motivo para que los asistentes al encuentro se dejaran de bostezos y dieran una ovación de pie.

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Russ Springer a la altura del quinto episodio, envió una slider que "se escapó de su control", o al menos esa fue la explicación oficial, y fue a parar a la humanidad del odiado Bonds, lo que provocó el aplauso de los aficionados. 

Es claro que Bonds no se ha granjeado las simpatías de nadie, y poco parece importarle. Más bien, parece estimularse con las pitas que recibe. No considera que debe dar explicación alguna por las acusaciones sobre uso de esteroides que lo han acompañado todo este tiempo, y que han llegado a su punto culminante en el libro Juego de Sombras.

Si Bonds llegase alguna vez a romper el récord impuesto por Hank Aaron, va a ser en verdad un momento muy triste para el béisbol. No por el hecho en sí: los récords están ahí para ser rotos. Sino porque muy pocos, o casi nadie, va a estar dispuesto a celebrarlo. Que le aproveche a Bonds su soledad.

Regreso a la Tierra

R3430507986_1 La mayoría de los aficionados al béisbol estaban pendientes esta noche del encuentro entre Astros y Gigantes por Barry Bonds, quien se acerca al segundo lugar en la lista de jonroneros de todos los tiempos, puesto actualmente ocupado por el inmortal Babe Ruth, en medio de una controversia sin precedentes.

Pero ni siquiera las pitas e insultos a Bonds (quien no ligó cuadrangular) pudieron salvar a este juego del letargo, ya que desde temprano los californianos habían tomado ventaja, haciendo que el joven Taylor Buchholz tuviese su segundo brusco regreso a la realidad, luego de un inicio de temporada de ensueño, para que el encuentro culminase 10-1 a favor de los Gigantes.

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Buchholz concedió nuevamente carreras por doquier desde muy temprano, para un total de ocho carreras en tres innings, producto de siete imparables, incluyendo cuadrangulares de Randy Winn, en el primer turno al bate de todo el partido, y grand slam de Pedro Feliz en el tercero.

Fue sin duda la peor noche vivida por Buchholz (ahora con una efectividad de 5.31) en su corta estadía en las Mayores, y sus compañeros no pudieron hacer mucho con el madero, dejando 13 hombres en circulación sin remolcar, y en dos ocasiones no pudieron producir con las bases congestionadas.

Una joya para las madres

Capt_0bc68c8d4ee946a39b41421437b58215_ro Esta no ha sido la mejor temporada para Andy Pettitte. El estelar lanzador no había encontrado la forma ni la consistencia que lo ha hecho uno de los mejores pitchers de todo el béisbol mayor en la última década. Sus números, 2 triunfos y 4 reveses con una efectividad de 5.66 no hablan precisamente de un buen momento. En algunas ocasiones, ha podido forjar joyas de pitcheo sin el suficiente apoyo ofensivo; y en otras, simplemente ha implosionado. Si le preguntan al propio Pettitte como le ha ido este 2006, el dirá sin reservas "terrible".

Pero esta tarde Pettitte pudo finalmente tomar control de su destino, y el de los Astros de Houston, en el último encuentro de la serie contra los Rockies de Colorado, pitcheando muy seguramente el mejor encuentro de su estadía con la escuadra espacial, al conseguir un juego completo con blanqueo, el cuarto de su carrera, y su primero desde junio de 2002; que concluyó con score final de 3-0.

Pettitte estuvo simplemente inmejorable, admitiendo apenas tres hits (propiedad de Brad Hawpe en el tercero, Luis González con tubey en el cuarto y Choo Freeman en el octavo), un boleto y siete abanicados; bajando su efectividad a 4.76, enfrentando un total de 30 bateadores durante el encuentro, ante los 37,614 personas que disfrutaron en el Parque Minute Maid de la joya que el mismo Pettitte dedicó a su madre y esposa en su día.

Capta255f51ff6c1436b94ab0819072137d5rock Capt3d5eda6e222d4612a4e6853302ea2980rock Precisamente en este día especial, Major League Baseball decidió agasajarlas y recordar la lucha contra el cancer de seno; para la ocasión varios peloteros accedieron usar bates rosados, y a pesar de todos los estereotipos que podrían traerse a colación por ello, quizá Lance Berkman y Morgan Ensberg querrán usarlos más seguido: el inicialista disparó cuadrangular en solitario, el número 13 de la temporada, en el primer episodio; y Ensberg voló la cerca en el cuarto, trayendo dos más para la goma, con su jonrón número 12 este año. Brad Ausmus impulsó a Preston Wilson con sencillo en ese mismo inning, completando la anotación.

Fue el primer juego completo para un lanzador de los Astros este año, equipo que ya ha obtenido cinco blanqueos a su favor. Mañana cambian los oponentes: llegan los Gigantes de San Francisco y el circo de Barry Bonds.

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