Deja vu… otra vez

Capt6b763aaf888f4931804fdac625c5a5eeastrVean bien esta foto que refleja el cuadrangular de Morgan Ensberg en el segundo inning. Fue la única carrera que los Astros ligaron contra los Nacionales de Washington, en el que la anémica ofensiva sideral nuevamente no pudo acompañar una estelar actuación del lanzador abridor, en esta ocasión Roy Oswalt. Brad Lidge siguió con sus interminables dilemas en el morrito, en un fatídico octavo inning en el cual los capitalinos se despegaron, anotando cuatro rayitas, para marcar el resultado final de 5-1.

La historia vuelve a repetirse: Oswalt lanzó siete tremendas entradas, en las que apenas concedió una carrera y dos hits, ponchando a siete. El caso es que la película se vio nuevamente, con una total sequía con los maderos, que solamente pudieron ligar tres imparables. La constante en este equipo el año pasado aparece una vez más.

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La diferencia de estos Astros con el equipo del 2005 es, además de la presencia de Roger Clemens, un cerrador impenetrable. Pero este no es el caso. Lidge apareció en el octavo, tambaleando, sin dirección, y cayendo en picada. Tres carreras en igual número de indiscutibles, incluyendo sencillo de Daryle Ward, quien está dispuesto a vengarse de la que fuera su organización pocos años atrás, y doble de Alfonso Soriano; además de un costosísimo wild pitch.

La paciencia se está agotando, y el tiempo no perdona. Los últimos dos años nos han dado a entender que no se puede dejar de creer en los Astros a la ligera; pero en el béisbol, la paciencia es un arte muy difícil de cultivar.

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