Astros babes

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Hay miles de usuarios en astros.com; y cada quien lo usa de acuerdo a su conveniencia. Mucha gente lo usa para compartir sus sentimientos sobre el equipo; para eso están los message boards. Pero algunos van más allá, y luego de unir sus intereses, pues hasta se juntan en grupos y acuden a los encuentros.

Un día, Shannon LaFon, habitante de Houston y fanática de los Astros desde el día que su novio la llevó al Minute Maid, sin que ella estuviera muy convencida. Pero le gustó tanto la experiencia que decidió seguir al equipo.

?Creo que fue la emoción de que todo puede cambiar en un segundo?, cuenta LaFon sobre lo que más le llamó la atención. ?Estás viendo un partido y en una fracción de segundo el panorama es distinto. Eso me atrapó y no me dejó ir?.

Tanto fue su interés por los Astros y por su jugador favorito, Lance Berkman, que empezó a interesarse al punto que, como ella cuenta, ?mi novio alardea que yo sé más de béisbol que él?. En una de esas tantas visitas a astros.com, empezó a bromear junto con otros usuarios sobre como el equipo necesitaba unas cheerleaders.

Y así la idea se formó de cómo un grupo de chicas podían ir juntas a los encuentros al menos una vez por semana; y lo interesante es ver no solamente a féminas hablando de béisbol y ligando por su equipo, sino lo variado y heterogéneo de sus integrantes. Desde oficinistas hasta oficiales de policía.

Shanandtiff
?Yo veo la telenovela del béisbol desarrollarse en cada juego?, dice Katie Glade, representante de cuentas para una compañía de servicios financieros. Ella es una fanática de Brad Lidge, y por lo tanto se adjudicó el nombre de Lidgebabe. Cada una de ellas se ha atribuido ese adjetivo con el apellido de cada uno de los peloteros. Se han hecho franelas que las uniforman cuando acuden juntas al estadio.

?Mis padres nacieron en Waco?, cuenta Lydia Moreno, ?pero a la edad de 6 años, mi abuelo mudó toda la familia a Monterrey, México. Ella regresó a Texas tan pronto como pudo. (..) Mi madre es la razón por la cual yo soy tan fanática de los deportes?.

?Ella siempre ha sido una gran seguidora de los Astros, pero me enganché cuando el novio de mi hermana compró un boleto extra y me llevó con ellos al Astrodome en 1966?.

Lydia hasta se fue temprano de su trabajo un día en 1986 para ver a Mike Scott lanzar lo que se convirtió en un no hit no run en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Se unió al grupo de la misma manera que el resto: a través de astros.com.

El mensaje también le llegó a Melanie Morris, como ella se hace llamar, ingeniera doméstica. Ella se enamoró del béisbol cuando le tocó vivir con su padre durante lo que fue el último año de su vida en 2001. ?Le pregunté como podía gustarle un deporte tan fastidioso; a lo que él me comentó que si lo amabas no era tedioso. Me dio entonces la suficiente curiosidad como para seguirlo, y fíjate tu, me enganché?.

Su padre era un fanático empedernido de los Astros, y entonces era natural que hacia allá fueran sus amores.

Así el grupo de las Astros Babes cada vez ha llamado más la atención, apareciendo incluso en las transmisiones televisivas del equipo a través de Fox Sports Net; haciendo de contraparte amistosa de otro grupo, conformado por hombres, que siguen religiosamente cada salida de Roy Oswalt: los O?s Bros.

Si le preguntan a ellas como ha sido su experiencia como grupo, la respuesta es unánime. ?Ha sido la mejor?, dice Morris. ?Ahora tengo con quien ir a los partidos?. ?Definitivamente iré a más encuentros?, dice Patsy Rawls, quien trabaja en el departamento de compras de una empresa de servicios en Houston.

Este grupo tiene un objetivo definido y el cual se basa en tres simples reglas: Ser mujer, amar a los Astros y quererse divertir.

Y además, quieren romper el estereotipo de la groupie que sólo está en un juego de béisbol para admirar el físico de los peloteros. Bueno, no es que no lo hagan, pero esa no es la razón principal.

?Tenemos fanáticas de los Cardenales copiándonos en San Luis?, dice LaFon. ?Hay chicas que se han acercado y nos dicen que se identifican con nosotras?. ?Los estereotipos se están rompiendo, y aún falta mucho por hacer. Cuando los hombres se dan cuenta que soy una aficionada al béisbol, empiezan a preguntarme cosas para ver si es cierto. Y muchos se asombran. Sí, soy una mujer, y sí, soy una gran fanática?.

Que nadie se atreva a decirles lo contrario.

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