Y no lo fue
Los Tigres de Detroit son una fuerza en el béisbol de grandes ligas. Parece mentira que estemos escribiendo esta misma frase, si hace apenas 2 o 3 años atrás eran el hazmerreir de toda la pelota. Pero ya no.
Una sólida ofensiva hace de este un temible equipo; que ha ganado 9 de sus últimos 10 encuentros; y actualmente lleva una racha de 6 triunfos al hilo.
Y tres de ellos fueron contra los Astros de Houston.
Es muy obvio que Detroit se mostró demasiado superior en todos los aspectos: incluyendo los dos blanqueos que se propinaron entre martes y miércoles. Nate Robertson fue indescifrable durante seis encuentros y Justin Verlander hizo lo propio en ocho innings. No es producto de la casualidad lo hecho por estos dos serpentineros: Robertson tiene registro de 8-3 con 3.14; Verlander tiene 10-4 con 3.13.

Robertson se atrevió a enfrentarse a Roger Clemens en un duelo de lanzadores, pero al Cohete, como está siendo costumbre, sus compañeros no lo apoyaron ofensivamente hablando. Los Astros dejaron 8 hombres en base en ese encuentro; al día siguiente apenas pudieron ligar 3 imparables.
Aquí no nos queda duda: Detroit está en uno de esos momentos que hacen sentir a cualquier equipo de béisbol bendecido. Todo lo están haciendo bien. Sólidos fundamentos. Excelente pitcheo. Detroit se ve como un campeón de Serie Mundial. Los Astros, por su parte, nos siguen llevando por una montaña rusa. Nadie sabe a dónde nos llevará. Lo único que sabemos es que nadie puede atreverse a darlos por muertos aún.
Unas notas más al márgen:
– Texas Monthly discutió sobre el efecto que Clemens tendría en el equipo. Vale la pena leerlo, y se concluye que Houston, por más altibajos que lleve, nunca puede ser descontado.
– Humberto Acosta, en El Nacional de Venezuela, tiene esto que nos atrevemos a reproducir:
" QUIEN TENGA ALGUNA duda acerca de la íntima dependencia que padece el pitcher con relación a los bateadores de su equipo, échele un vistazo a lo ocurrido con Roger Clemens la temporada, y en lo poco que lleva de la presente, y los Astros de Houston.
El martes en su segunda presentación de la temporada, Clemens y los Astros cayeron ante los Tigres de Detroit con pizarra de 4 a 0. Bien, en 2005 en nueve de las 32 aperturas del derecho de 43 años de edad, Houston recibió un blanqueo. Quedó a una lechada de la marca para un lanzador en la era de la bola viva que pertenece a Ferguson Jenkins. En 1968, los Cachorros no pisaron el plato en diez de las aperturas de Jenkins. Y para que la contradicción inherente al juego sea más palpable en este caso, no se puede afirmar que los Astros de 2005 fueron un equipo que se distinguió por su anemia ofensiva.
Todo lo contrario. Cuatro de sus regulares: Morgan Ensberg, Craig Biggio, Jason Lane y Lance Berkman, dieron por lado entre 24 y 36 jonrones. Y en lo que va de campaña, Berkman es el líder de la Liga Nacional con 70 remolcadas.
Lo mismo puede afirmarse de los Cachorros de Jenkins.
En 1968, Chicago tenía en el medio de su alineación regular a Ernie Banks, a Billy Williams y a Ron Santo y fueron los primeros del circuito con 130 cuadrangulares.
Cuando uno aprecia casos como estos dos, las convicciones que se tienen sobre el beisbol tienden a ponerse en entredicho.
¿Será, que al contrario de lo que se supone, el bateo es más importante que el pitcheo?
¿NO PUDO? ¿Fue a propósito?
¿Intenta administrarse para ver qué tan lejos puede llegar porque el 2 porque el venidero 4 de agosto arribará a su cumpleaños 46?
De nuevo hablamos de Roger Clemens.
Mientras los Astros no conseguían pisar el plato, ?El Cohete? no ponchó a ningún bateador de los Tigres en los primeros cuatro episodios. ¿Dónde está la novedad? En que fue apenas la segunda oportunidad en sus últimas 132 aperturas que Clemens no consigue su primer ponche sino hasta el quinto inning."
– Por último, pero no por ello menos importante, nos unimos a los buenos deseos que toda la comunidad del béisbol ha expresado por la salud de Peter Gammons. Gammons ha sido una voz que ha llevado el periodismo de béisbol a una nueva dimensión y por eso lo admiramos y respetamos.














