Lluvia y sequía
Han sido dos encuentros con resultados totalmente dispares: en el primero, los Astros desplegaron su ofensiva como no se había visto desde los inicios de la temporada, con quince hits, para vencer a los Rockies de Colorado 12-2, tomando venganza contra Jason Jennings, quien una semana atrás lanzó blanqueo en Coors Field.
Un cuadrangular productor de tres carreras de Morgan Ensberg inició el desate ofensivo, que redundó en siete anotaciones en dos episodios, sumadas al vuelacercas de Craig Biggio en el tercero. Fernando Nieve, por su parte, dio destellos de la poderosa recta que fue su carta de presentación en Ligas Menores; no obstante, el descontrol se apoderó de él, y al fin, la victoria recayó en Mike Gallo.
Al día siguiente, la cosa fue distinta, y nuevamente Colorado demostró la calidad de su pitcheo abridor: Aaron Cook fue capaz de silenciar a los bates de Houston por espacio de seis episodios y un tercio, en los cuales concedió una carrera y 5 imparables, dándole a los Astros pocas oportunidades de capitalizar; y al fin el resultado fue 2-1 a favor de los rocallosos. Roy Oswalt no lo hizo nada mal, con dos carreras otorgadas en siete episodios; más en esta ocasión los maderos no lo pudieron acompañar.
Una cosa es cierta: los Rockies han demostrado el por qué han sido una sorpresa en la Liga Nacional. Tienen sólido pitcheo y están haciendo las pequeñas cosas que al final suman. Veremos hoy si los Astros en fin ganan esta serie en casa.
No podemos dejar pasar por alto el hecho que Phil Garner ha decidido quitarle, temporalmente, a Brad Lidge el rol de cerrador. Para nadie es un secreto que Lidge tiene asignaturas pendientes en las cuales trabajar; y ahora lo hará en situaciones donde la presión no sea tanta. Ya se sabe que el tratar de recortar su windup no funciona. ¿Será que sus rasgos emotivos revelan los pitcheos? ¿O que ya su repertorio es por demás conocido por los oponentes y hay que cambiar la receta? Lidge es capaz de salir de este marasmo, y ojalá lo haga más temprano que tarde.