Al fin…
Se acabó la mala racha, y gracias a una excelente salida de Wandy Rodriguez, los Astros, finalmente, pudieron ligar una victoria ante los Dodgers de Los Angeles 4-2.
al final de un viaje totalmente prescindible.
Este era el Wandy al cual hemos estado acostumbrados desde un principio, y no el accidente que vimos en Denver. Apenas 4 hits y una carrera en 6.2 innings. Eso habla muchísimo de la casta de Rodriguez como lanzador, y reconforta muchísimo. Sencillos de Eric Munson en el segundo y Mike Lamb en el sexto
remolcaron sendas carreras; y un error de Rafael Furcal en el séptimo
provocó dos anotaciones más.

Y, como ya nos hemos acostumbrado, vimos a Brad LIdge tambaleando y otorgando boletos a diestra y siniestra, aparte de un sencillo impulsor del emergente Willy Aybar. Tuvo que salir Dan Wheeler a poner el último out del juego. "Mi confianza está bien", le dijo Lidge a la Associated Press, quienes enfocaron completamente su reseña del juego en las dificultades del joven cerrador. "He estado tratando de hacer demasiadas cosas nuevas y cambiar todo. Pero en este punto, creo que necesito simplificar las cosas".
Después de ver a Wandy, recuerdo el comentario que hice ayer. Quizá mis amigos Thomas y Lisa no me interpretaron bien cuando dije que no me parecía algo urgente el buscar por todos los medios a Roger Clemens. Sería el quitarle un voto de confianza a estos muchachos que se lo han merecido, a pesar de la última serie de descalabros.
Les repito, no es que no quisiera ver al Rocket otra vez. Sino que me parecería un poco fuera de tono el ver una cacería desesperada o presenciar a la gerencia implorando a Clemens y sus agentes por un regreso. Hasta ahora las cosas parecen ir bien, se hizo una oferta para que se estudie y ahí quedó en la mesa. Recuerden lo que ocurrió la última vez que los Astros y sus fanáticos imploraron a un jugador para que siguiera con el equipo.