Amigos, ustedes se preguntarán por qué hemos estado alejados de nuestro deber y hablar sobre lo que pensamos sobre los Astros en este blog.
Hasta el momento han visto que hemos evitado el asunto por mucho tiempo, y si lo hemos asomado es por una velada y muy discreta mención.
En mi país, Venezuela, estamos viviendo cosas que nos han sacudido y hecho repensar nuestra forma de asumir la vida y de ver los hechos. Ya nuestro compañero Ismael Granadillo en su recién estrenado blog ha explicado muy bien la situación.
Y no hemos sido indiferentes a ella, porque sabemos que es fundamental para el mantenimiento de las libertades que como todo ser humano debemos tener, que no son dádivas ni concesiones que graciosamente nos hace el Estado. Son derechos que debemos exigir y es deber del Estado su respeto y cumplimiento.
Cuando se nos quita la libertad de expresión, se nos quita un derecho tan fundamental como el de la vida misma. Y aunque se ha tratado, con mil y una estratagemas de variado corte, de tapar la realidad con un dedo, nacional e internacionalmente se está muy consciente de lo que se está viviendo.
Ustedes entenderán que seguimos en nuestro trabajo pero, en estos momentos, nuestra mente se encuentra un poco lejos de los diamantes.
Sin embargo… Aquí seguimos y estamos cumpliendo con nuestro trabajo con los Astros. Mucho de ello es un trabajo detrás de cámaras, pero estamos en lo nuestro y no vamos a alejar nuestra mente de la pelota.

Lo que le está pasando a los Astros es quizá uno de los puntos más decepcionantes de la temporada de Grandes Ligas que está en desarrollo. En lo particular nos entristece el ver como actuaciones de peloteros como Carlos Lee y Hunter Pence están pasando por debajo de la mesa con las derrotas que sufre el equipo espacial.
Las preguntas están a la orden del día y claro que la situación nos pone a pensar si esta es ya una temporada perdida o si por el contrario, hay aún motivos para guardar las esperanzas sobre una remontada que pueda colocarlos en la clasificación.
Si ha habido algo que no ha funcionado bien este año, ha sido el pitcheo. Si bien en la temporada pasada se vio que el staff de monticulistas ayudó a que el equipo ganase a pesar de su baja producción ofensiva, este año la historia ha sido distinta. Con un Woody Williams errático y un Jason Jennings que ha tratado de sobreponerse ante las lesiones, el panorama de los abridores ha cambiado mucho con respecto al 2006.
Y tampoco el bullpen, considerado una de las fortalezas del equipo, ha cooperado mucho que digamos. Hemos visto en esta particular serie contra los Texas Rangers, como los relevistas no han podido mantener las ventajas que han heredado.
Entonces, ¿qué hacer? Hay dos opciones: o asumir en realidad que este es un año de reconstrucción y pasar la página, o bien empezar una serie de negociaciones con el fin de infundir un segundo aire a los alicaídos Astros.
¿Qué piensa usted?