R2585043916Estas han sido 48 horas muy fuertes e intensas. Y que nos demuestran que tan fácil puede cambiar una situación. En cuestión de minutos o de horas.

Ayer, los Astros anunciaban la adquisición de Miguel Tejada, enviando al que bien podía considerarse el lomito de los lanzadores prospectos de la organización, Troy Patton y Matt Albers, junto con Luke Scott y otras jóvenes prospectos a los Orioles de Baltimore. Adam Everett ahora es un Mellizo de Minnesota.

24 horas después, llega el Senador George Mitchell y causa un terremoto en el mundo del béisbol.

Tejada pasa a ser uno de los principales protagonistas en un informe de más de 400 páginas que vincula a más de 80 grandeligas, actuales y retirados, en un submundo que se encontraba apoyado por equipos, propietarios, compañeros, entrenadores, en fin, todos los que guardaban silencio o se hacían la vista gorda apoyados en lo que por años ha sido la subcultura del mundo del béisbol.

Un muro  cerrado y mucho silencio.

Ahora, Tejada deberá explicar como hay un cheque presuntamente emitido por el por más de 3.000 dólares a la orden de un ex compañero de equipo, quien servia de vínculo a la operación llevada por un ex trabajador de los Mets de Nueva York, supuesto proveedor de una gran cantidad de peloteros, desde Roger Clemens hasta ilustres desconocidos con vida corta en las Mayores.

Y eso no es todo. Están las supuestas sustancias desconocidas que Tejada alegaba eran vitamina B12 que se traía de la República Dominicana. La reunión en 2005 en la cual miembros de la Asociación de Peloteros y la Oficina del Comisionado le pidieron que se dejara de inyectar esas supuestas vitaminas.

MItchell se pregunta, ¿qué hacía un pelotero administrándose sustancias por sí mismo en un vestidor?

Igualmente Mitchell en su informe revela un intercambio de emails entre el propietario de los Rangers de Texas Tom Hicks y su Gerente General, Jon Daniels, en el que este último expresaba su preocupación ya que la disminución en los números ofensivos de Tejada podría deberse a que dejó de tomar esteroides, y que al tener ese asunto rondándole, pues no estaba muy interesado en él.

También estan las acusaciones sobre Roger Clemens y Andy Pettitte, suficientemente profusas y detalladas dentro de un pesado informe de más de 400 páginas que muchos han tratado de devorar y entender en el curso de hoy.

Y claro está, hay pasajes que hablan de la conducta y los usos de drogas, admitidos por el ya fallecido Ken Caminiti, en un artículo de la revista Sports Illustrated.

Hay quienes tratan de descalificar este informe por varios motivos: Que hay muchos Yanquis y pocos Medias Rojas mencionados (MItchell es miembro de la Junta Directiva de los patirrojos), que apenas es la operación de un sólo tipo y no hay mayores detalles.

A esto podríamos refutar que precisamente este mundillo de la pelota es muy pequeño, y que muchos se conocen entre sí. No es de extrañ**** que la voz se haya corrido entre los peloteros que este señor de apellido Radomski podía ayudarlos a jugar mejor con sus sustancias ilegales.

Todo este asunto deja mal parados a todos. A los equipos, sus directivos. Los peloteros, quienes hicieron lo indebido y aquellos que se callaron para no perjudicar a los suyos. La Oficina del Comisionado, que actuó luego que el asunto prácticamente les explotara en la cara. El Sindicato de Peloteros, que ha extendido el uso de las argucias legales hasta el punto de justificar lo injustificable.

Nosotros mismos, como periodistas, al dejarnos muchas veces llevar como un aficionado más y perder la perspectiva, endiosando al pelotero, quizás hasta sin darnos cuenta.

Ya es hora que todos nos pongamos de acuerdo y entendamos que es la hora de hacer algo. No creo que sea necesario que muera otro jovencito que, al ver el ejemplo puesto por los grandeligas, se inyectó cualquier barbaridad en su cuerpo y se provocó una crisis en su cuerpo que bien pudo haberse evitado.

Lo único que podemos esperar es que se efectúe una evaluación objetiva, en donde se de la oportunidad para que los ahora acusados expresen sus alegatos, algo que se negaron a hacer cuando el señor Mitchell efectuaba su investigación, se establezcan las sanciones necesarias y el béisbol pueda entender, de una vez por todas, que sus miembros son ciudadanos con iguales deberes y derechos que todos los demás.

Suena duro, es difícil digerir los acontecimientos de hoy. Pero es necesario para que por fin se tomen los correctivos necesarios en un mundo donde pareciera que el ser más fuertes y más competitivos es más importante que la vida misma.

Que el día de hoy, tan duro como fue, sea el inicio de algo más que un saludo a la bandera y comience una era de mayor control y responsabilidad dentro de este deporte que siempre amaremos.

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