Capt3aa3b17185244f85a4355f2ff4221d78cubs Esa frase se la escuché hoy a Francisco Ruiz mientras comentaba el juego de hoy, y se me quedó pegada porque encapsuló todo lo ocurrido. Carlos Zambrano y los Cachorros de Chicago maniataron a los Astros de Houston para un final de 8 carreras a 0.

Carlos Zambrano recibió mucho, muchísimo para nuestro gusto. Flirteó con un juego perfecto, luego con un no hit no run que fuera roto en el octavo inning por una conexión de Preston WIlson, el mismo que se poncha hasta el punto de la desesperación.

También Zambrano tuvo sus momentos con el madero, remolcando 4 carreras.

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Pero los Astros no recibieron mucho. Taylor Buchholz fue (que familiar ya suena esto) explotado pronto y rápido por los oseznos. Ocho carreras en cinco episodios, incluyendo tres cuadrangulares, disparando su efectividad a 6.25 (Ouch).

Si la desesperación se apodera de los fanáticos de los Astros, no les culpo. Ojalá que el béisbol les vuelva a dar cosas buenas al equipo sideral, más temprano que tarde.

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