No culpamos a Lance Berkman porque quiera examinar su bate y saber qué es lo que está pasando tanto con él, como con la ofensiva de los Astros en general.
Este domingo los siderales pudieron vencer a los Nacionales por score de 7-3. Andy Pettitte pudo recuperarse y tener una salida mucho más satisfactoria que la vivida contra los Marlins; con 3 carreras, 8 imparables, entre ellos 2 jonrones, y 4 ponches en 6.1 entradas). Por su parte, Houston conectó un total de 11 hits, incluyendo cuadrangular de Chris Burke, y Adam Everett pudo remolcar tres. Ah, y por si fuera poco, vimos buenos momentos defensivos.
Pareciera que los Astros por fin están aprovechándose de una buena ofensiva y los bates están funcionando.
Sin embargo, y aunque no me gusta ser pájaro de mal agüero, hay cosas que hicieran pensar que eso es apenas un espejismo, creado por la mancuerna Berkman – WIlson.
Houston, antes del juego de hoy, mantenía promedio de bateo colectivo de .247, muy por debajo de los .333 del líder de esa categoría en la Nacional, los Rojos de Cincinnati. Muchas de las anotaciones hechas por los espaciales han sido sucias, incluyendo tres fabricadas en el encuentro de hoy gracias a errores defensivos de Royce Clayton y Alfonso Soriano.
Igualmente, Houston apenas ha estafado una sola base (tanto Cincinnati como los Mets y los Cardenales ya se han robado seis), y es motivo de preocupación que el bullpen haya permitido 9 carreras en 15 entradas de labor.
Por más irónico que parezca, aún los Astros deben demostrar que son capaces de fabricar rayitas sin necesidad del vuelacercas. Es un contraste radical con la temporada pasada, pero… ¿y qué pasará si Berkman o Wilson entran en un slump?