Claro que apenas es el primer juego de la temporada, pero que partidazo fue; y aunque sea muy pronto para llegar a conclusiones, es cierto y quedó demostrado que el pitcheo es la carta de presentación de los Astros. Ojalá se cumpla la máxima que el buen pitcheo neutraliza al buen bateo, y que de una vez, también Houston se acompañe de oportuna ofensiva. No fue así en esta ocasión, pero reiteramos, es muy temprano aún.
Sólo una carrera se anotó en el juego de anoche, y fue gracias a un wild pitch del lanzador de los Marlins Joe Borowski, quien vino de relevar al joven Dontrelle Willis, quien pitcheó cinco soberbios innings, ponchando a tres y no permitió carreras. Willis necesitará muchísimas actuaciones como éstas si quiere contribuir a unos Marlins que fueron desmantelados y buscan nueva casa (¿San Antonio quizá?)
Pero la historia del juego fue sin duda Roy Oswalt. Ocho tremendos innings, en los cuales economizó sus lanzamientos, abanicó a ocho y no permitió mayores libertades. Luego Brad Lidge hizo lo propio ligando su primer rescate de la campaña.
Esa regia actuación evitó el debut del joven Fernando Nieve, esperado ansiosamente por los fanáticos venezolanos. Nieve se convertiría en el pelotero número 183 en llegar a la Gran Carpa. La ilusión era verlo en el día inaugural, pero estarán de acuerdo que es cuestión de (muy poco) tiempo para que ello ocurra.
El ambiente fue indescriptible, se veía en los fanáticos el hambre de un título, el cual estuvo más cerca que nunca en la campaña pasada; y esa cercanía lo hace aún más codiciado. Los grupos de fanáticos, como los O?s Bros y las Astro Babes, dieron colorido y las cámaras de Fox Sports Net presentes no pudieron resistirse a tomarlos. (Prometo hacer todo lo posible por contar sus historias)
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